La Táctica

Si podemos decir que la Estrategia es la ciencia y el arte de ganar la guerra, se puede decir que la táctica estudia la forma de ganar batallas.

Por poner un ejemplo, estrategia sería cómo ganar un campeonato en algún deporte y la táctica haría todo lo posible para ganar un partido en ese campeonato.

Existen unos principios tácticos, que aunque sean también de aplicación estratégica, es en el campo de la táctica dónde adquieren mayor valor. Hablamos de la seguridad, la sorpresa, la economía de medios, concentración de fuerza, el éxito y la flexibilidad. A continuación se explican:

Seguridad

Consiste en prevenir las acciones que el adversario puede realizar en contra nuestra. Debe ser aplicada siempre y bajo cualquier circunstancia.

En 1941, la base aeronaval de Pearl Harbour en Hawai fue atacada por la aviación nipona. Por consecuencia de ese ataque, gran parte de la flota de los Estados Unidos fue hundida y supuso el comienzo de la guerra en el Océano Pacífico para los Americanos. No había ninguna medida de seguridad, lo cual dio como resultado de un desastre total.

En la fiesta judía del Yom Kippur, en 1973, las fuerzas que aguardaban en el Sinaí contaban con una tercera parte de lo habitual. El ataque egipcio contra esas posiciones fue arrollador por lo que las fuerzas Israelis cayeron a las pocas horas de iniciado el ataque. La seguridad estaba por debajo del nivel que la situación recomendaba.

Sorpresa

Atacar al adversario en el momento y lugar menos esperado, también consiste en emplear medios desconocidos o inesperados.

En la Segunda Guerra Mundial, el ejército aliado desembarco en Normandía, Francia, cuándo los Alemanes esperaban el desembarco en Calais. Se realizó la acción por el lugar menos esperado por el enemigo.

En el periodo de los Tres Reinos en China, un general efectuó un ataque nocturno contra el campamento enemigo el cual era muy superior en número. Para ello empleó dos mil bueyes a los que les encendió sus cuernos. Tras de ellos, comenzaron a sonar tambores y sumado a la estampida de los animales enloquecidos infundió el pánico y el descontrol, arrasando el campamento junto con las fuerzas enemigas. Se emplearon medios inesperados por el enemigo.

Economía de medios

Hay que atacar con los medios mas ajustados posibles, otros recursos pueden hacer falta en otro momento y lugar. Siempre hay que dejar una reserva para situaciones imprevistas. Conviene estudiar con detalle los medios que asignamos para cada acción.

La guerra de guerrillas es el más claro ejemplo de una economía de medios. Con escasas fuerzas se puede hostigar y llegar a vencer a fuerzas muy superiores. Sobran ejemplos de ello en la Historia.

Concentración de esfuerzos

Es la afluencia al mismo fin de cuantos elementos intervienen en una acción, sea ofensiva o defensiva. Se materializa mediante la aplicación en el momento oportuno en tiempo y/o espacio de una potencia superior a la del adversario.

Por el contrario, conviene dividir las fuerzas enemigas para que no lleguen a concentrar sus medios. Una vez dividido, se pueden lanzar nuestros medios, que serán superiores, contra una parte del adversario que será derrotada con facilidad. De esta manera una pequeña fuerza puede vencer a cualquier fuerza superior.

Aprovechamiento del éxito.

Consiste en mantener el impulso de las primeras acciones con éxito para beneficiarse de la disminución, ya conseguida, de la potencia del adversario o para anular y desequilibrar sus posibilidades de acción o reacción. Cualquier éxito parcial debe ser rentabilizado.

En la invasión de Francia por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, los alemanes lograron embolsar en Dunkerke lo que quedaba del ejército francés e inglés en Francia. Si se hubiera aprovechado el éxito, habrían apresado o destruido dichas fuerzas. Sin embargo, se les dejó huir a Inglaterra, de forma que, una vez recuperadas, fueron empleadas en otros frentes contra Alemania.

Flexibilidad.

Es la capacidad de modificar las disposiciones iniciales para adaptarse a las variaciones de la situación. Exige apertura de mente y planes sencillos con soluciones alternativas.

Mantener una reserva de medios es una receta básica para ejercer una flexibilidad táctica o estratégica. Ningún plan podrá prever de manera exacta las situaciones variadas que se puedan presentar en cuanto nos enfrentamos a un adversario.

Ningún plan resiste el primer choque contra un adversario, siempre hay que modificarlo o realizar uno nuevo. Conviene no aferrarse ciegamente a las disposiciones iniciales debido a lo cambiante de la situación según se desarrolla el combate.

Si tomas los suministros de armas de tu propio país, pero quitas los alimentos al enemigo, puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones.

Los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan los impotentes ejércitos sin luchar son los mejores maestros del Arte de la Guerra

SUN TZU (El Arte de la Guerra)